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The Fab Sex Blog

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El Punto G: en busca de la llave mágica

¡Que levante la mano quien no haya oído hablar del punto G! A ver, a ver... veo la sala vacía. A estas alturas de la película todo el mundo sabe qué es eso del Punto G, pero con esto sucede como en cuestiones paranormales: hay gente que cree, otra que no cree nada y muchos que ni creen ni dejan de creer. Lo cierto es que no se reconoce una realidad hasta que no se vive en primera persona. Miles de mujeres alrededor del mundo aseguran sentir espectaculares orgasmos a través de la estimulación de una zona concreta de su vagina, una sensación que les hace llegar al paraíso del placer carnal. ¿Pero por qué unas sienten y otras no? ¿Es el punto G una invención subjetiva o una característica física? 

Esta es la pregunta que Andrea Burri, investigadora sobre sexualidad femenina, se hizo en un estudio que vio la luz en 2009 con sorprendentes conclusiones: el punto G no existe. La aseveración de Burri levantó algunas ampollas en la comunidad científica, que ha salido presta a refutar la afirmación de la sexóloga "hereje".

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Foto: La doctora Andrea Burri, genetista y psicóloga del King's College de Londres

Un poco de historia

El punto G fue descubierto por el ginecólogo alemán Erst Gräfenberg allá por la década de los 50, pero su hallazgo pasó desapercibido para casi todo el mundo. Años más tarde, Beverly Whipple inició una investigación sobre el punto G que revolucionó las relaciones sexuales de millones de personas por todo el mundo. Whipple era una enfermera de Filadelfia que trataba en su trabajo con un grupo de mujeres a las que se les había diagnosticado incontinencia urinaria. Estas mujeres aseguraban que la incontinencia se producía cuando se estimulaba una zona concreta de su vagina. Al presionar sobre determinada zona, sentían un potente orgasmo que venía acompañado de la evacuación de un líquido que pensaban que era orina. Pero Whipple, extrañada por la fuerte musculatura de la vagina de estas mujeres que contradecía los casos comunes de incontinencia urinaria (donde la musculatura está debilitada), decidió investigar la situación. Los resultados quedaron plasmados en un libro del que es coatura: The G Spot and Other Recent Discoveries about Human Sexuality, un auténtico bestseller que aseguraba la existencia del punto G.

Cuando se publicó el título, las feministas pusieron el grito en el cielo, pues echaba por tierra sus reivindicaciones de emancipación sexual: el derecho de las mujeres a sentir orgasmos a través de su propia masturbación externa y sin la necesidad de un hombre. Los varones se libraban con el punto G de la tiranía clitoriana.

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 Foto: El libro de Beverly Whipple marcó un antes y un después en la forma de entender la sexualidad femenina.

 

El punto G es un punto físico

Pero en la actualidad el doctor Pierre Foldès ha roto con esta dicotomía. En su larga experiencia reconstruyendo vaginas de mujeres africanas que habían sufrido ablación de sus partes íntimas, ha llegado a la conclusión de que el punto G es la raíz interna del clítoris, que no sería más que la parte visible de un órgano más grande y complejo del que forman parte. La mejor manera de estimular este órgano completo es a través de ese punto, el punto G.

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Pero si es una parte inherente al órgano sexual femenino, ¿por qué unas mujeres tienen tanta facilidad para encontrarlo y otras no? Quizás la respuesta esté en las características físicas de cada una. El doctor Emmanuele Jannini cree que experimentar orgasmos asociados al punto G depende del tamaño y posición de los órganos sexuales. En un estudio a dos grupos de mujeres que sentían orgasmos vaginales y otras que no, se concluyó que las mujeres que tienen mayor espacio entre la uretra y la vagina son más propensas a alcanzar orgasmos a través del punto G. Jannini también cree que la influencia de las hormonas sobre el tamaño de los órganos sexuales explica que la capacidad de alcanzar orgasmos varíe a lo largo de la vida o el mes. Pero podría ser que el tamaño fuera la consecuencia de alcanzar orgasmos vaginales y no la causa, es decir, sería posible que a medida que se estimule el punto G los músculos se fortalezcan con las contracciones vaginales y esa zona aumente de tamaño. 

 

Eyaculación femenina

El punto inicial del estudio que llevó al descubrimiento del punto G fue ese líquido que segregaban las mujeres al estimular cierta zona de la vagina y que confundían con orina. La verdad es que la mayoría de las mujeres que aseguran conocer su punto G eyaculan al alcanzar el orgasmo. Sorprendentemente se ha descubierto que ese líquido no es orina, sino que tiene unas altas concentraciones de PSA, una sustancia que solo segrega la próstata en los hombres. Pero ¿solo eyaculan aquellas mujeres que consiguen el placer estimulando el punto G? Analizando la orina de mujeres antes y después de los orgasmos clitorianos se encontró esta sustancia, el PSA. Por lo tanto se concluye que esa glándula prostática femenina existe y que todas las mujeres eyaculan en menor o mayor cantidad cada vez que sienten un orgasmo, del tipo que sea. 

 

Por el derecho a encontrar tu punto G

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Definitivamente, todas las mujeres tenemos el punto G, solo que en algunas está más desarrollado, ya sea gracias a su fisonomía o por la estimulación continua del mismo. Sea como fuere, encontrar nuestro punto G es algo que requiere dedicación y empeño. Debe ser maravilloso experimentar orgasmos más profundos e intensos, pero tampoco debe convertirse en una obsesión. Al fin y al cabo tenemos toda una vida para conocer nuestro cuerpo. Además, cada persona es un mundo y somos mucho más que herramientas programadas con un interruptor para experimentar placer o dejar de hacerlo. Recordad que el mayor órgano sexual de todos es el cerebro y que no solo nuestro cuerpo influye en nuestra sexualidad. Los pensamientos y emociones juegan un papel preponderante. 

 

La hora del Punto G

Pero para aquellas curiosas que quieran encontrarlo les aconsejamos que jueguen con su cuerpo y lo exploren. Pueden utilizar sus dedos o bien hacerse con algún juguete diseñado para encontrar el punto G. El punto G es como una especia de bolita situada arriba de la vagina, como si miraras para el clítoris. Hay que curvar el dedo y palpar haciendo círculos en dirección a las agujas del reloj. Estaría justo a las 12:00. Esa zona se hincha cuando se estimula. Las mujeres que lo han sentido aseguran percibir al comienzo una sensación de calor muy fuerte seguida de un subidón eléctrico que recorre todo el cuerpo, llegando a catalogarlo como "una experiencia extrasensorial".

Y si no, siempre nos quedarán los adelantos médicos. Hay una técnica muy sofisticada que se está poniendo de moda en EEUU consistente en añadir colágeno al punto G para aumentar su tamaño y estimularlo más fácilmente.

Si queréis empezar a conocer esta zona podéis utilizar juguetes como estos: 

 

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Y tú, ¿has encontrado ya tu punto G? ¡Comparte con nosotros tu experiencia!


 

 

Fuente: En busca del Punto G, Documentos TV

 

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